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Sucesión intestada: ¿qué ocurre si muero sin testamento?

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La muerte de las personas es un hecho natural, una realidad biológica inmutable e inevitable que alcanza a todos los seres humanos, pues todos nosotros, tarde o temprano, morimos.

Esta realidad genera una serie de consecuencias en la esfera patrimonial de las personas que es necesario ordenar y resolver, pues todo ser humano, cuando fallece, en mayor o menor medida, dispone de una serie de bienes, derechos y obligaciones cuya titularidad debe traspasarse.

Partiendo de esta base, el legislador español, siendo conocedor de la trascendencia que genera la muerte de las personas, ha establecido de antaño un conjunto de normas jurídicas que regulan la sucesión de las personas, es decir, el conjunto de reglas que deben regular cómo se determina la nueva titularidad de los bienes, derechos y obligaciones de una persona cuando ésta fallece. Actualmente, esta normativa cabe hallarla en el Código Civil, que abarca un gran número de preceptos (lo que ya por sí sólo denota la importancia de la materia), en concreto, sus artículos 657 a 1.087.

Entrando ya en el análisis de la normativa citada, en primer lugar, es necesario hacer referencia que el derecho a suceder a una persona se transmite desde el momento de su muerte (artículo 657). Así pues, cuando una persona fallece, se generan un derecho a la sucesión, es decir, un derecho a favor de una persona a devenir el nuevo titular de todos los bienes, derechos y obligaciones de esta persona fallecida.

El legislador ha establecido (artículo 658) dos grandes modos de determinar a qué personas corresponderá adquirir los derechos sucesorios de la persona fallecida:

  • El testamento (objeto de análisis en otro artículo de mi blog), es decir, aquel acto en que una persona determina expresamente cómo debe distribuirse su patrimonio a la hora de su muerte. En este caso, cabe hablar de sucesión testada.

  • Y a falta de testamento, es decir, cuando la persona fallecida no hubiere otorgado un testamento, la sucesión se regirá por las disposiciones de la ley, es decir, que la titularidad del patrimonio del difunto será atribuida a la persona o personas que las normas legales establezcan al efecto. En este caso, cabe hablar de sucesión intestada.

En este artículo del blog precisamente voy a referirme a esta segunda posibilidad: Cuando una persona fallece sin haber nombrado uno o varios sucesores mediante testamento”. Ante la falta de previsión por parte del difunto, será la ley quién se encargue directamente (a través del notario) de nombrarle el sucesor correspondiente al difunto.

Para abordar esta compleja materia, lo haré como siempre con el esquema de exposición: pregunta y respuesta. Intentando ser lo más conciso y gráfico posible. Vamos a ello:




¿Qué es la sucesión intestada?

Como se acaba de indicar, la sucesión de las personas puede regirse a través de dos grandes vías, como son el testamento y por las disposiciones de la ley (artículo 658). Así pues, cuando fallezca una persona, la determinación de la nueva titularidad de sus bienes, derechos y obligaciones se ordenará siempre: en primer lugar, por lo que el difunto hubiere establecido en su testamento y, a falta de testamento o cuando el mismo no pudiere ser aplicado; en su defecto y segundo lugar, por las reglas y preceptos que establece el Código Civil al respecto.

Partiendo de esta base, puede definirse la sucesión intestada como aquel conjunto de supuestos en los que una persona, o bien fallece sin un testamento, o bien concurren determinadas circunstancias que impiden que el testamento que pudiere existir sea aplicable para la sucesión del testador.

La regulación concreta que determina en qué supuestos concretos cabe acudir a la sucesión intestada cabe hallarla en el artículo 912 del Código Civil:

  1. Cuando una persona muere sin testamento, o con testamento nulo o que haya perdido después su validez. Este primer supuesto definido por la ley detalla varias situaciones distintas, entre los que cabe destacar:

  2. En primer lugar, y lógicamente, el caso en que una persona fallezca sin testamento, en cuyo caso es claro y evidente que procederá acudir a las reglas de la sucesión intestada para ordenar su sucesión. Asimismo, este apartado recoge otro supuesto como es el de nulidad del testamento, lo que sucederá por ejemplo cuando en su otorgamiento no se hayan observado las formalidades establecidas por la ley (artículo 687), cuando la persona que lo otorgó no estuviere en pleno uso de sus facultades mentales (artículo 685) o si se hubiere otorgado con violencia, fraude o dolo (artículo 673). En cualquier caso, esta declaración de nulidad sólo podrá ser declarada en virtud de sentencia judicial.
  3. Cuando el testamento no contenga institución de heredero en todo o en parte de sus bienes, o no dispone de todos los bienes o derechos que corresponden al testador. En este segundo supuesto cabe referirse principalmente a aquellas situaciones en las que el testador no ha designado un sucesor de forma universal o general (ej. heredero), sino que ha distribuido su herencia mediante adjudicaciones concretas (ej. en legados), pero parte de sus bienes no se han asignado a nadie en concreto. En tales supuestos, la sucesión intestada sólo tendrá lugar respecto de los bienes o derechos que el fallecido no hubiere dicho nada en su testamento.

  4. Cuando falta la condición puesta a la institución de heredero; o cuando el heredero fallezca antes que el testador; o cuando el heredero repudie la herencia, sin que tenga sustituto y sin que haya derecho de acrecer a favor de otros herederos. En este tercer conjunto de situaciones, cabe diferenciar los siguientes supuestos:

  5. En primer lugar, cuando no se cumpla la condición impuesta al heredero, es decir, que se hubiere instituido un heredero bajo condición y dicha condición no se hubiere llegado a cumplir, con lo cual, no se ha alcanzado la condición de heredero (como, por ejemplo, si una persona hubiere instituido como heredero a un sobrino a cambio de que éste cuidará del testador hasta su muerte, y dichos cuidados no se hubieren prestado). Asimismo, procederá la sucesión intestada cuando el heredero fallezca antes que el testador y, si no hubiere en el testamento más personas a las que correspondiere heredar (ej. No haber previsto y nombrado en el propio testamento un sustituto ante la posible falta del heredero principal). Recuerdo en este punto, que el derecho a suceder al difunto se transmite con la muerte de éste, por ello mismo, si el nombrado como heredero en un testamento fallece antes que el propio testador no existe tal derecho. El último supuesto descrito en este apartado corresponde a aquellas situaciones en las que los herederos repudiaren la herencia (es decir, rechazan formalmente la misma de modo que no desean adquirir la propiedad de los bienes, derechos u obligaciones que les han sido concedidos) y no hubiere otras personas a las que correspondiere heredar (bien por derecho de sustitución o derecho de acrecer), en cuyo caso también procederá la apertura de la sucesión intestada.
  6. Cuando el heredero es incapaz de suceder. En último término, el legislador establece que corresponderá acudir a la sucesión intestada cuando el heredero sea incapaz de suceder, lo que sucederá entre otros casos, cuando concurran causas de indignidad para suceder (artículo 756) o en los supuestos de disposiciones a favor del Notario autorizante del testamento (artículo 754), a favor del tutor o curador del testador (en los términos del artículo 753), o a favor de un incapaz (artículo 755).



¿Quién tiene derecho a suceder al difunto en la sucesión intestada?

El orden de sucesión en los supuestos de sucesión intestada, es decir, a qué personas y por qué orden corresponde declarar herederos, en nuestro ordenamiento jurídico viene determinado por lo establecido en el Código Civil en sus artículos 930 y siguientes.

Así pues, por lo que se refiere al orden de sucesión genéricamente entendido, es necesario precisar que:

  1. Siempre heredarán los descendientes del difunto (sus hijos o nietos).

  2. A falta de estos, heredarán los ascendientes del difunto (padres o abuelos).

  3. A falta de ascendientes y descendientes, le corresponderá heredar al cónyuge superviviente, si lo hubiere.

  4. A falta de descendientes, ascendientes y cónyuge superviviente, corresponderá heredar a los parientes colaterales hasta el cuarto grado (es decir, hermanos, sobrinos, etc.).

  5. Y a falta de todos ellos, la sucesión corresponderá al Estado.

Detallado ya el orden genérico para suceder abintestato (de forma intestada), es necesario ahora precisar ciertos aspectos en cada uno de estos distintos posibles herederos:

  • Por lo que se refiere a los descendientes, es necesario tener en cuenta las siguientes cuestiones:

  • Que los hijos y descendientes suceden a sus padres y demás ascendientes sin distinción de sexo, edad o filiación (artículo 931). Que los hijos del difunto heredarán por derecho propio y se dividirán la herencia a partes iguales (artículo 932). Por el contrario, los nietos y demás descendientes heredarán por derecho de representación, y, si alguno hubiere fallecido dejando varios herederos, la porción que le corresponda se dividirá entre éstos por partes iguales (artículo 933). Para una mayor comprensión de la figura del derecho de representación y de este supuesto, se ruega acudir a la siguiente pregunta dedicada a ello. En cualquier caso, también es necesario tener presente no obstante que si los descendientes concurren a la herencia del difunto con el cónyuge viudo, a éste le corresponderá el usufructo del tercio destinado a mejora (artículo 834).
  • Por lo que se refiere a las particularidades relativas a los ascendientes en la declaración de herederos intestados, es necesario destacar:

  • En el supuesto de que vivieren el padre y la madre del difunto, ambos heredarán por partes iguales (artículo 936). Por el contrario, si sólo hubiere sobrevivido uno de los padres, éste sucederá al hijo en toda su herencia (artículo 937). En cualquier caso, a falta de éstos (es decir, si ya hubieren fallecido padre y madre del difunto), sucederán los ascendientes más próximos en grado, es decir, abuelos en primer término, bisabuelos posteriormente, etc. (artículo 938). Asimismo, en el supuesto de que faltaren los padres del causante, y correspondiere heredar a otros ascendientes:
    • Si hubiere varios ascendientes de igual grado pertenecientes a la misma línea, dividirán la herencia por cabezas (artículo 939). A modo de ejemplo, en este supuesto, si únicamente viven los abuelos paternos del fallecido, la herencia se dividirá a partes iguales entre ellos dos.

    • Por su parte, si hubiere ascendientes de líneas diferentes, pero de igual grado, la mitad corresponderá a los ascendientes paternos y la otra mitad a los maternos (artículo 940). A modo de ejemplo, si en este caso vivieren los abuelos paternos del fallecido y también su abuela materna, a aquellos corresponderá un 50% de la herencia y a ésta el 50% restante.

    Por último, en este apartado es necesario asimismo precisar que, si los ascendientes concurrieren a la herencia del difunto con el cónyuge viudo, a éste le corresponderá el usufructo de la mitad de la herencia (artículo 837).
  • Por lo que se refiere a las particularidades de la sucesión del cónyuge, es necesario precisar únicamente, como se ha dicho, que a falta de ascendientes y descendientes, si lo hubiere, sucederá en todos los bienes del difunto el cónyuge superviviente (artículo 944), pero con la salvedad que de que ello no sucederá así cuando éstos estuvieren separados legalmente o de hecho (artículo 945).

  • Por lo que se refiere a la sucesión de los parientes colaterales, es necesario detallar que partiendo del principio general conforme al que los hermanos e hijos de hermanos (es decir, sobrinos) suceden con preferencia a los demás colaterales (artículo 946), cabe identificar las siguientes situaciones:

  • Cuando sólo existan hermanos del fallecido:
    • Partiendo de esta base, es necesario precisar en primer término que, si existieren únicamente hermanos, y todos ellos son de doble vínculo (es decir, del mismo padre y madre), éstos heredarán por partes iguales (artículo 947).

    • No obstante, si concurrieren también sólo hermanos, unos de doble vínculo (es decir, del mismo padre y madre) con otros medios hermanos (es decir, con únicamente un padre o una madre común), a los primeros corresponderá una doble porción que a estos últimos (artículo 949).

    • Por su parte, si existieren únicamente hermanos, y todos ellos fueren medios hermanos, heredarán todos por partes iguales (artículo 950).

    Cuando existieren hermanos del fallecido e hijos de otro hermano premuerto (es decir, sobrinos del difunto): En tal caso, de conformidad con el artículo 948 del Código Civil ya citado, en combinación con el derecho de representación recogido por el artículo 927, permitirá que cuando hermanos del fallecido concurran con sobrinos de éste, hijos de hermanos premuertos de doble vínculo, los primeros hereden por cabezas y los segundos por estirpes. A modo de ejemplo, si una persona falleciera dejando vivos únicamente a un hermano y a dos hijos de otro hermano ya fallecido anteriormente (es decir dos sobrinos), al hermano le correspondería el 50% de la herencia y a cada uno de los sobrinos un 25%. Cuando no existieren ni hermanos ni hijos de hermanos: En tal caso, sucederán en la herencia del difunto los demás parientes en línea colateral hasta el cuarto grado, más allá del cual no se extiende el derecho de heredar abintestato. A modo aclaratorio para el cómputo de grados en parentesco:
    • Los hermanos del difunto son colaterales de 2º grado;

    • Los sobrinos del difunto son colaterales de 3º grado;

    • Los tíos del difunto son colaterales del 3º grado;

    • Los primos del difunto son colaterales del 4º grado;

    • Los sobrinos segundos (es decir, los hijos de un primo hermano) son colaterales del 5º grado.

  • Finalmente, a falta de todos los parientes indicados anteriormente (descendientes, ascendientes, cónyuge y parientes colaterales hasta el cuarto grado), la herencia en cuestión corresponderá al Estado (artículo 956), quien realizará la liquidación del caudal hereditario e ingresará la cantidad resultante en el Tesoro Público, salvo que por la naturaleza de los bienes heredados, el Consejo de Ministros acuerde darles total o parcialmente otra a aplicación.

  • En cualquier caso, dos de las terceras partes del valor del caudal relicto se destinarán a fines de interés social, añadiéndose a la asignación tributaria que para estos fines se realice en los Presupuestos Generales del Estado. A modo de conclusión sobre este aspecto, es necesario asimismo precisar que el Estado aceptará siempre las herencias a beneficio de inventario (artículo 957) y que para que el Estado pueda tomar posesión de estos bienes y derechos hereditarios deberá proceder a la declaración administrativa de heredero (artículo 958), procedimiento regulado en el artículo 20 de la Ley 33/2003, de 3 de noviembre, del Patrimonio de las Administraciones Públicas.



¿Qué es el derecho de representación?

El derecho de representación es un derecho de índole hereditario regulado en los artículos 924 a 929 del Código Civil, en virtud del cual se reconoce a los parientes de una persona fallecida el poder ocupar su lugar en todos los derechos que tendría si viviera o hubiera podido heredar.

“Así pues, y a modo de ejemplo, en un supuesto de sucesión intestada en que una persona fallezca con únicamente un hijo vivo y dos nietos (estos últimos, hijos de un segundo hijo fallecido previamente), los dos nietos adquirirán los derechos hereditarios a la sucesión de su abuelo por representación de su padre fallecido”.

Como cuestiones más destacables de este derecho de representación, es necesario expresar lo siguiente:

  • El derecho de representación tiene lugar siempre en línea recta descendiente (es decir, de padres a hijos, nietos, etc.) pero nunca en la línea ascendiente. Por lo que se refiere a la línea recta colateral, sólo tendrá lugar en favor de los hijos de hermanos (cuestión ya detallada en el apartado anterior).

  • Siempre que se suceda por representación, la división de la herencia se hará por estirpes, de modo que el representante o representantes no hereden más de lo que heredaría su representado, si viviera (siguiendo el ejemplo anterior, ello implica que al hijo del fallecido le correspondería el 50% de la herencia y a los dos nietos el restante 50% a repartir entre ellos).

  • Por su parte, también es necesario apuntar que no se pierde el derecho de representar a una persona por haber renunciado su herencia (es decir que, por ejemplo, una persona podría renunciar a la herencia de un padre y posteriormente concurrir a la herencia de su abuelo en virtud del derecho de representación).

  • Por último, establece el Código Civil en esta materia que podrá representarse a una persona viva solamente en los casos de desheredación o incapacidad (de modo que por ejemplo, hijos de personas desheredadas o incapacitadas podrán concurrir a las herencias de sus abuelos por derecho de representación, aunque sus padres estuvieren aún vivos).



¿Qué debo hacer si creo tener derecho a heredar a un familiar que ha fallecido sin testamento?

Lo más importante es descartar efectivamente que el difunto no tenía testamento o, sí lo tenía, que dicho testamento no resulta aplicable. Para ello, será necesario:

  1. En primer lugar, obtener el certificado de defunción del difunto. Para obtener el certificado de defunción de un familiar difunto debe tenerse en cuenta lo siguiente:

    • Será necesario siempre que dicha defunción conste previamente inscrita en el Registro Civil del municipio donde se produzca la muerte. La inscripción de la defunción debe realizarse durante las 24 horas siguientes a la misma y siempre antes del entierro. Para practicar la inscripción de defunción debe aportarse el certificado médico de la defunción.

    • Se puede solicitar presencialmente, por correo ordinario o por internet sin certificado digital (en este último supuesto siempre y cuando el Registro Civil correspondiente tenga los datos digitalizados). La solicitud es gratuita. Si se necesita con urgencia es preciso decirlo en el momento de solicitarlo y se entregará en 24 horas.

    • Puede solicitarlo cualquier ciudadano que así lo requiera y tenga interés, salvo las excepciones legalmente previstas que impiden que se dé publicidad sin autorización especial. Para solicitarlo se debe indicar el nombre y apellidos del difunto, la fecha y el lugar de defunción.

  2. En segundo lugar, una vez obtenido el certificado de defunción del difunto. Debe solicitarse el correspondiente certificado al Registro de Últimas Voluntades, con la finalidad de comprobar si el difunto tenía o no testamento. Para obtener dicho certificado puede:

    • Solicitarse directamente (presencialmente o por correo ordinario en cualquiera de las Gerencias Territoriales del Ministerio de Justicia), rellenando un formulario (modelo 790), dejando transcurrir 15 días hábiles a partir de la fecha del fallecimiento, aportando el certificado literal de defunción o compulsa notarial del mismo y, finalmente acreditando el pago de la tasa correspondiente (3,74 euros).

    • Solicitarse a través de cualquier notario simplemente dejando transcurrir los 15 días hábiles a contar desde el fallecimiento, aportando el certificado literal de defunción y facilitando el documento nacional de identidad del solicitante.

    Tanto en uno como en otro caso, debido al incremento en la demanda de expedición de certificados de últimas voluntades, el plazo medio de espera para obtenerlo es de un mes aproximadamente.

  3. En tercer lugar, una vez se obtiene el certificado del Registro de Últimas Voluntades, siempre se abren dos posibilidades:

    • En caso de aparecer uno o varios testamentos en dicho certificado, debe solicitarse la copia del testamento de fecha más reciente. Pues el último testamento siempre deja sin efecto el anterior. Deberá solicitarse de forma presencial copia al notario que tenga en su poder el último testamento. Pues bien, una vez obtenidos el certificado de defunción, el certificado de últimas voluntades y la copia del último testamento, el siguiente paso lógico sería cumplir las órdenes impuestas por el difunto en su testamento (ej. que la persona designada como heredera en dicho testamento, realice el inventario acepte y reparta, en su caso, notarialmente la herencia del difunto).

    • En caso de no aparecer ningún testamento en dicho certificado. Deberá entonces elegirse un notario para solicitarle que, con arreglo a la legislación que sea aplicable, declare formalmente quien o quienes son los herederos del difunto. Esa declaración formal, que necesariamente debe hacerla un notario se denomina: “Acta de Declaración de Herederos Intestados” (en cuyo estudio detallado y práctico entramos a continuación).



¿Quién puede solicitar el acta notarial de declaración de herederos intestados?

De conformidad con el artículo 54.2 de la Ley de 28 de mayo de 1862, Orgánica del Notariado (redacción dada por la disposición final undécima de la Ley 15/2015, de 2 de julio, de la jurisdicción voluntaria), podrán instar el acta de declaración de herederos abintestato las personas que tengan un interés legítimo en ello a juicio del notario.

No es necesario que el requirente sea heredero del fallecido, basta el interés legítimo, que deberá apreciar en cada caso el notario. Por ejemplo, hay interés en el hijo que quiere ser declarado heredero de su padre, pero también en el nieto que necesita declarar heredero a su difunto padre para poder aceptar la herencia del abuelo.

Ahora bien, cuando cualquiera de los interesados fuera menor o persona con la capacidad modificada judicialmente y careciera de representante legal, el notario comunicará esta circunstancia al Ministerio Fiscal para que inicie la designación de un defensor judicial (artículo 55.1.3).




¿Existe algún plazo para tramitar el acta de declaración de herederos intestados?

No hay plazo ni para iniciar la declaración de herederos ni para la partición de la herencia. Lo que sí hay, es una obligación fiscal de liquidar el impuesto de sucesiones y donaciones dentro de los 6 meses siguientes al fallecimiento de una persona.




¿Qué Notario es competente para tramitar el acta de declaración de herederos intestados?

Por lo que se refiere a la competencia territorial notarial para solicitar esta acta, el ya citado artículo 55.1 de la Ley del Notariado establece que las actas de notoriedad de esta naturaleza sólo podrán ser autorizadas por Notario competente, a elección del solicitante, de entre todos los que a continuación se indican:

  • El notario del lugar en que hubiera tenido el causante su último domicilio o residencia habitual.

  • El notario del lugar en que estuviere la mayor parte del patrimonio de la persona fallecida.

  • El notario del lugar en que hubiere fallecido el difunto.

  • El notario competente en un distrito colindante a los anteriores.

  • Y, en defecto de todos ellos, ante el notario del domicilio del requirente.

Por lo tanto, la legislación notarial actual deja bastante margen al interesado a la hora de poder elegir el notario que desee para llevar a cabo este trámite.




¿Cómo puedo solicitar e iniciar un acta de declaración de herederos intestados?

Para poder instar el acta de declaración de herederos abintestato, el interesado simplemente deberá contactar con la Oficina Notarial y solicitar que les sea asignada una cita a tal fin, en el día y hora que más le convenga.

Asimismo, deberá aportarse la siguiente documentación necesaria para solicitar e iniciar el acta de declaración de herederos intestados:

  • Documento Nacional de Identidad en vigor de la persona que solicita el acta (basta con que sea una sola persona para realizar el acta, aunque para la aceptación de la herencia tendrán que firmar todos los declarados herederos).

  • Certificado de defunción del causante que acredite su fallecimiento.

  • Certificado de últimas voluntades que acredite la inexistencia de un testamento o, en su caso, copia del testamento cuyo contenido no pueda ser aplicable (por ejemplo, por haber fallecido todas las personas designadas en él como herederos).

  • Certificado literal de nacimiento del causante expedido por el Registro Civil correspondiente, para acreditar su vecindad civil y la ley que fuere aplicable a su sucesión.

  • Certificado literal de matrimonio del difunto si estaba casado (pues así se comprueba si hubo o no divorcio o separación legal).

  • DNI o Certificado de empadronamiento del causante expedido por Ayuntamiento correspondiente, para acreditar el último domicilio del causante.

  • El Libro de Familia del fallecido o certificados literales de nacimiento de los hijos que acredite el parentesco y su condición de interesados en la herencia del difunto.

Por último, además de aportar la documentación expuesta, será necesario que el solicitante o requirente del acta:

Acuda a la notaría en compañía de dos testigos mayores de edad que conozcan a la familia (pueden ser vecinos, amigos o familiares, siempre que estos últimos no tengan un interés directo en la declaración). Facilite los datos de identificación (bastaría fotocopia del Documento Nacional de Identidad) de las personas que hayan de ser declaradas como herederas.


¿Cuánto tarda la tramitación de la declaración de herederos Intestados?

Realmente, el tiempo del trámite dependerá fundamentalmente de lo que tarde el interesado o requirente en recabar la documentación necesaria. Pues, para iniciar el trámite es requisito indispensable aportar toda la documentación detallada en la pregunta anterior.

Una vez iniciada el acta, para poder cerrarla y expedir la copia correspondiente hay que esperar 20 días hábiles a contar desde la comunicación de la misma por el notario autorizante al Decanato del Colegio de Notarios al que pertenece. Este plazo se reconoce en la normativa notarial para que se pueda comprobar:

  • si los hechos de la declaración son correctos,

  • si no hay ningún otro interesado en la declaración cuya existencia se haya omitido,

  • si ya hay una declaración previa tramitada.

Durante dicho plazo, el notario no podrá expedir ningún tipo de copia del acta. Transcurrido dicho plazo sin ningún tipo de incidencia o trámite adicional probatorio, el notario, sin necesidad de nueva comparecencia de los requirentes o testigos, hará constar en documento separado su juicio final sobre si quedan suficientemente acreditados por notoriedad los hechos en que se funda su declaración de herederos.




¿Cuánto cuesta otorgar un acta de declaración de herederos intestados?

El acta de declaración de herederos intestados no tiene un precio fijo. Para calcular el coste exacto deben tenerse en cuenta varios factores:

  • ­Un importe mínimo fijo propio de los documentos notariales sin cuantía (30,05 €).

  • ­Un importe variable en función de la extensión del acta y del número de documentos que se anexan como documentación probatoria (certificado de defunción, certificado de últimas voluntades, etc.).

  • ­El desplazamiento del notario si excepcionalmente fuera necesario (18 € la hora).

  • ­Los suplidos correspondientes en este tipo de escritura, como son: el papel timbrado utilizado (0,15 € por folio) y posibles comunicaciones o anuncios si fueran necesarios.

  • ­Finalmente, tener presente que al tratarse de la prestación de un servicio (aunque sea público) está sujeto al Impuesto sobre el valor añadido (21 % IVA).

Para poder tener un coste aproximado total en base a los factores recién explicados. Presuponiendo que la extensión del documento gira en torno a 15 folios (nuestro modelo típico incluyendo documentación anexa habitual), que se expide 1 copia auténtica y que el notario no tiene que desplazarse para la firma, el acta de declaración de herederos intestados cuesta 190 euros (IVA incluido).




¿Dónde puedo encontrar la regulación vigente y actual sobre la materia?

Para referirme a la normativa vigente debemos distinguir 3 grandes bloques:

  1. Por lo que se refiere a la sucesión intestada. Es importante tener claro que, junto a la regulación general de nuestro Código Civil analizada en este post (artículos 930 a 958 respectivamente), existen las legislaciones civiles especiales o forales (ej. Cataluña, Baleares, Aragón, Navarra, País Vasco y Galicia) con sus particularidades.
    Para ser conscientes de las notables diferencias entre la normativa estatal y la de algunas Comunidades Autónomas, descargar documento: “Sucesión Intestada en Cataluña y sus particularidades”.

  2. Por lo que se refiere al acta notarial de declaración de herederos intestados. La base legal para la tramitación notarial de dicha acta era el artículo 979 de la Ley de Enjuiciamiento Civil de 1881, que sólo permitía que fuera notarial la declaración afectante a descendientes, ascendientes o cónyuge del difunto, debiendo en cualquier otro caso acudir al Juzgado. Se desarrollaba en el artículo 209 bis del Reglamento Notarial. Con la nueva Ley de Jurisdicción Voluntaria se entiende derogada dicha normativa y ahora son de aplicación los nuevos artículos 54 y 55 de la Ley del Notariado. La principal novedad que presentan dichos artículos es que con ellos también se podrán solicitar y tramitar notarialmente actas de declaración de herederos intestados cuando se trate de parientes colaterales y personas unidas por análoga relación de afectividad a la conyugal.

  3. Por lo que se refiere al coste económico del acta ab intestato. Todos los notarios deberían cobrar el mismo importe por dicho servicio. Pues los honorarios notariales vienen recogidos en el Real Decreto 1426/1989, exigible a todos los notarios ejercientes en el territorio español, sin distinción alguna entre territorios en este caso.

CONCLUSIÓN FINAL:

Para finalizar mi artículo, voy a utilizar la magnífica explicación que hace sobre la materia un prestigioso compañero de profesión, José Carmelo Llopis, que a mí entender, con gran acierto define el acta de declaración de herederos ab intestato como:

“aquel documento notarial que permite, aplicando la normativa civil correspondiente, determinar quiénes son herederos de una persona y en qué proporción, cuando no existe testamento”.

El mismo José Carmelo Llopis, anima o aconseja sobre la conveniencia de hacer testamento y así evitar la sucesión intestada por las siguientes 3 razones:

Es más rápido y fácil hacer testamento porque basta comparecer con el documento de identidad en la notaría, sin necesidad de presentar otra documentación, ni molestar a testigos que se desplacen al despacho. Es más barato pues el coste de un testamento rara vez supera los 50 o 60 euros, mientras que la declaración de herederos puede ser el doble o el triple. Es conveniente porque el testador puede moralizar las porciones de los herederos y además atribuir una mayor porción al cónyuge superviviente, otorgándole una mayor protección.
Jesús Benavides Lima